No sólo de mar vive el hombre. Ni tampoco Punta del Este. Por eso, proponemos este recorrido por las imponentes zonas serranas y las
hermosas lagunas que pueblan esta tierra única, de una belleza arrebatadora. A veces el mar en su manifiesta intensidad parece abarcarlo todo. Pero si la mirada cambia por un segundo de horizonte, en Punta del Este, el observador encontrará otros paisajes tan bellos como el marítimo, tan calmos e inmensos como ciertos atardeceres en La Mansa y tan vertiginosos y atractivos como algunas mañanas en La Brava. Porque el departamento de Maldonado, con sus 4793 kilómetros de superficie, no es sólo un territorio costero con más de 100 kilómetros de playa, entre Solís y la Laguna Garzón. También posee una belleza arrolladora en sus sierras y cerros, sus arroyos y lagunas. Un mundo que merece ser descubierto por el viajero inquieto al que no le alcanza el mar para saciarse. Es un faro.
Una suerte de escultura realizada por la naturaleza. El Cerro Pan de Azúcar, con la cruz mirador en su cumbre, parece observarlo todo y, al mismo tiempo, dejarse admirar durante cada hora del día. Sin embargo, el notable cerro no está solo: forma parte de un paisaje de acuarela. Si se ingresa a Maldonado por el oeste, el Arroyo Solís sorprende en su anchura. Y, detrás de las aguas mansas, se recortan majestuosas las Sierras de las Ánimas, que contienen al cerro del mismo nombre, con una altura de 501 metros sobre el nivel del mar. Allí también se pueden apreciar los cerros Betete y Ventana, otras grandes obras de la naturaleza. Y eso es sólo el comienzo del recorrido.
Porque en el extremo sur de las Sierras de las Ánimas, guardado con el esmero de un secreto, se encuentran los pintorescos Pozos Azules, un sitio tan hermoso como apetecible para el turismo aventura. En lo alto, próximo a las rutas que recorren el departamento de Maldonado, el Cerro Pan de Azúcar observa.
Pero no está solo. Lo acompañan en su vigilia de centinela eterno, el Cerro San Antonio -que está integrado físicamente al bellísimo balneario de Piriápolis- y el Cerro del Toro, cubierto por un frondoso bosque, también ubicado al noreste de la ciudad imaginada y construida por Francisco Piria.
La ciudad de Piriápolis es, en sí misma, una verdadera manifestación del esfuerzo del hombre. Su fundador y hacedor, Francisco Piria, fue una suerte de Citizen Kane de Sudamérica. Imaginó un universo que pudiera caber en un puño: construyó una ciudad. Ahí quedan aún legados del fundador: el notable y renovado Hotel Argentino, frente a la rambla, es un monumento a la grandeza y a la inspiración.
Pero también ese fuego sagrado que mezcla modernidad con la belleza de otros tiempos hizo posible que la zona de Piriápolis y de los Cerros contuvieran eventos de enorme envergadura como la carrera de Fórmula 3 que recorre un circuito callejero dentro de la ciudad y que suele realizarse entre octubre y noviembre de cada año. Se trata de una carrera con un circuito de 2.500 metros de extensión y en extremo difícil por sus pronunciadas curvas. Después de algunas décadas de ostracismo, Piriápolis y su zona serrana se han convertido en un gran polo de atracción turística y, también, comercial e industrial. Allí, por caso, se realiza una importante producción de peces para exportación y consumo interno del Uruguay (www.redpezuruguay.com) y la combinación de montañas, lagos y mar, vuelve irresistible el paisaje que se ha aggiornado con la remodelación de la rambla y el reciclado conservando su espíritu original del gran Hotel Argentino.
La decisión de Piria de crear maravillosos emprendimientos con todo el esplendor y confort de la época que sigue reconfortando la mente y el espíritu de los que viven y visitan Piriápolis no parece extraña a la zona. En medio de las sierras, en el borde del vecino departamento de Lavalleja, se encuentra el Monasterio Chagdud Sengue Dzong, Centro de Budismo Tibetano Vajrayana (www. budismo.com.uy). El pequeño templo, en la cima de un cerro, tiene seis pisos y es único en Uruguay.
La energía que trasmite la zona, la naturaleza latiendo en los cerros y en el agua, fue el motivo principal para que una religión milenaria como el budismo buscara su lugar en estas tierras. Otra manera de apreciar las bondades de este circuito de notable belleza.
Para muchos turistas que ponen rumbo a Punta del Este desde Montevideo, la zona es paso obligado. Sin embargo, es importante conocer las vías de acceso a cada uno de estos hermosos parajes. Si bien las Sierras de las Ánimas se divisan desde varias rutas, el acceso aconsejable es por los caminos secundarios que nacen desde las Rutas Nacionales Nº 9 y Nº 60. Y al Cerro Pan de Azúcar se llega por la Ruta Nº 37. Hacer un alto en el camino hacia la península bien vale la pena.
No siempre se descubren paisajes como estos que parecen tan a la vista que resultan inalcanzables. No siempre un solo sitio ofrece desde inversiones hasta meditación pasando por un confort de primer nivel y el turismo de aventura. Porque se trata de lugares únicos, que contienen una paz difícilmente expresable a través de las palabras.
Não só do mar vive o homem. Nem tampouco Punta del Este. Por isso, se propor este percorrido pelas imponentes zonas serranas e as lidíssimas lagoas que habitam esta terra única, de uma beleza arrebatadora.
As vezes o mar, na sua manifesta imensidade, parece abarca-lo tudo. Mas se a mirada muda por um segundo do horizonte, em Punta del Este o observador encontrara outras paisagens tao belas como o maritimo, tao calmas e imensos como certos entardeceres em La Mansa e tao vertiginosos e atraentes como algumas manhas em La Brava. E que o departaamento de Maldonado, com seus 4.793 km2 de superficie, nao e so um territorio costeiro com mais de 100 kilometros de praia, entre Solis e a Lagoa Garzom. Tambem posue uma beleza avassaladora na suas serras e cerros, seus arroios e lagoas. Um mundo que merece ser descoberto pelo viajeiro inquieto que nao lhe alcanca o mar para saciarse. E um farol. Uma sorte de escultura realizada pela natureza. O cerro Pao de Acucar, com a cruz mirante na sua cume, parece observando todo e, ao mesmo tempo, deixar-se admirar durante cada hora do dia. Porem, o notavel cerro nao esta so: forma parte de uma paisagem de aquarela. E que sim se ingresa a Maldonado por o oeste, o Arroioi Solis surpreende na su largura. E, detras das aguas mansas, se recortam majestuosas as Serra das Animas que contem ao cerro do mesmo nome, com uma altura de 501 metros sobre o nivel do mar. Ali tambem se pode apreciar os cerros Betete e Ventana, outras grandes obras da natureza. E isso e so o comeco do percorrido.
Porque no extremo sul das Serras das Animas, guardando com o esmero dum segredo, se encontra o pintoresco Pozos Azuis, um sitio tao lindo como apetecivel para o turismo aventura.
No alto, proximo as rotas que percorrem o departemento de Maldonado, o Cerro Pao de Acucar observa. Mas nao esta so. O acompanham na sua vigilia de sentinela eterno, o Cerro San Antonio, – que esta integrado fisicamente ao belissimo balneario de Piriapolis – e o Cerro del Toro, cuberto por um frondoso bosque, tambem ubicado ao noreste da cidade imaginada e construida por Francisco Piria. A cidade de Piriapolis e, em sim mesma, uma verdadeira manifestacao do esforzo do homem. E que seu fundador e fazedor, Francisco Piria, foi uma sorte de Citizen Kane de America do Sul. Imaginou umuniverso que coubesse em um punho: construiu uma cidade. Ai ficam ainda legados do fundador: o notavel e renovado Hotel Argentino, frente a beira mar, e um monumento a grandeza e a inspiracao. Mas tambem esse fogo sagrado que mistura modernidade com a beleza de outros tempos fez possivel que a zona de Piriapolis e dos Cerros tiveram eventos de enorme envergadura como a corrida Formula 3 que percorre um circuito dentro da cidade e que se realiza entre outubro e novembro de cada ano. Se trata de uma corrida comum circuiro de 2.500 metros de extensao e no extremo dificil pelas suas pronunciadas curvas. Depois de algumas decadas de ostracismo, Piriapolis e sua zona serrana se tem convertido em um grande polo de atracao turistica e, tambem, comercial e industrial. Ali, por acaso, se realiza uma importante producao de peixes para exportacao e consumo interno do Uruguai (www.redpezuruguay.com) e a combinacao de montnhas, lagos e mar, tornam irressistivel a paisagem que se tem agiornado com a remodelacao da beira mar e o reciclado conservando seu espirito original do grande Hotel Argentino. A decissao de Piria de criar maravilhosos investimentos com todo o esplendor e conforto da epoca que segue reconfortando a mente e o espirito dos que moram e visitam Piriapolis nao parece extranha a zona.
E que no meio das serras no borde do vizinho departemento de Lavalleja, se encontra o Monasterio Chagdud Sengue Dzong, Centro de Budismo Tibetano Vajrayana (www.budismo.com.uy). O pequeno templo, na cima de um cerro, tem seis andares e e unico no Uruguai.
A energia que trasmite a zona, a natureza latindo nos cerros e na agua, foi o motivo principal para que uma religiao milenaria como o budismo procurara seu lugar em estas terras. Outra maneira de apreciar as bondades deste circuito de notavel beleza. Para muitos turistas que poem rumo a Punta del Este desde Montevideu, a zona e paso obrigado. Porem, e imporante conhecer as vias de acesso a cada uma destas lindissimas paragens.
Se bem as Sierras de las Animas se divisa desde varias rotas, o acesso aconselhavel e pelos caminhos secundarios qu nacem desde as Rotas Nacionais No 9 e No 60. E ao Cerro Pan de Azucar se chega pela rota No 37. Fazer um alto no caminho ate a peninsula bem vale a pena. Nao sempre se descobrem paisagens como estes que aparecem tao a vista que resultam inalcansaveis. Nao sempre um so sitio oferece desde investimentos ate meditacao pasando pelo conforto de primer nivel e o turismo de aventura. Porque se trata de lugares unicos, que contem uma paz dificilmente expresavel a traves das palabras.
Man does not live by the sea alone. Nor does Punta del Este. That’s why we propose this tour round the dazzling hillside areas and lovely lagoons that sprinkle this unique land with its breathtaking beauty.
Sometimes the sea, in its sheer immensity, seems to encompass everything. But if your gaze shifts round for a second, in Punta del Este you’ll be able to take in other scenery as beautiful as a seascape, as calmly colossal as certain sunsets on La Mansa beach and as breathtakingly attractive as certain sunrises on La Brava.
For the department of Maldonado, covering 4,793 km2, is not just a coastal region with over 100 kilometres of beachland, between Solis and the Garzon Lagoon. It also has overwhelming beauty in its hillsides, its streams and its lagoons. It’s a world worth exploring for the restless traveller who needs more than just the sea to satisfy them.
It’s a beacon. A kind of sculpture made by nature. Pan de Azucar hill with its lookoutpost cross on top seems to watch over everything and, at the same time, lets itself be admired every hour of the day. And yet, this striking hill is not alone: it forms part of a watercolour painting. For if you come into Maldonado from the west, the Solis stream will surprise you with its width. And, behind its peaceful waters, the majestic Sierras de las Animas hills stand outlined, with the peak of the same name rising 501 metres above sea level. You can also admire the Betete and Ventana peaks, other large-scale works of nature. And this is only the start of the tour.
For in the extreme south of the Sierra de las Animas hills, tucked away as carefully as a secret, you’ll come across the picturesque Pozos Azules or blue water holes, a spot which is as beautiful as it is alluring for adventure tourism.
From above, near the highways that crisscross the department of Maldonado, Pan de Azucar hill keeps a lookout. But it isn’t alone. Joining it in its eternal sentry duty are the Cerro San Antonio hill, which is physically immersed into the beautiful resort of Piriapolis, and the Cerro del Toro hill, covered in thick woodland, also lying to the north-east of the city thought up and built by Francisco Piria. The city of Piriapolis is, in itself, a true manifestation of man’s efforts. For its founder and maker, Francisco Piria, was a kind of Citizen Kane of South America. He thought up a world that could fit into a fist: he built a city.
The legacy left behind by the founder still remains: the magnificent, newly renovated Hotel Argentino, facing the seafront, is a monument to grandeur and inspiration. But that sacred fire that mixes modernity with the beauty of other times has also made it possible for Piriapolis and its hills to hold mass events like the Formula 3 race that runs around a street track within the city and is normally run between October and November each year. This is a race round a 2.5 km long circuit of extreme difficulty due to its sharp bends. After a few decades in the wilderness, Piriapolis and its hilly surroundings have turned themselves into a tourist centre as well as a trade and industry hub too. There is major fishery production, for example, both for export and domestic consumption (www. redpezuruguay.com). The combination of hillside, lake and sea makes the setting irresistible, added to the fact that it has been modernized with the renovation of the seafront and the restoration of the great Hotel Argentino, preserving its original spirit Piria’s decision to create marvellous ventures, with all the comfort and splendour of his time yet still gratifying the minds and spirits of those who live in and visit Piriapolis, doesn’t seem amiss in this area.
For in the middle of the rolling uplands on the edge of the neighbouring department of Lavalleja, you’ll find the Chagdud Sengue Dzong monastery, the Centre for Tibetan Vajrayana Buddhism (www.budismo.com.uy). The small temple, on the summit of a hill, has six floors and is unique in Uruguay. The energy transmitted in the area, nature pulsing in the hills and water, was the main reason why an age-old religion like Buddhism should seek out a place in these lands. It’s another way to appreciate the bounty of this circuit of outstanding beauty. For many tourists who head to Punta del Este from Montevideo, this area must be passed through.
However, it’s important to know the access routes to each of these lovely spots. Although the Sierras de las Animas are visible from several highways, access is recommended along byroads that lead off Highway 9 and 60. And to Pan de Azucar hill you should go along Route 37. Taking a breather on the way to the peninsula is well worthwhile. You don’t always come across countryside like this that seems so visible and turns out to be so unreachable. Not always does a single place offer everything from investments to meditation through first-class comfort and adventure tourism. Because these are exceptional places, that hold a special peace hard to put into words.